Ingresar

EmpreNautas Recomienda

Para Pensar

 

"El fracaso es la oportunidad para empezar de nuevo, de manera más inteligente."

Henry Ford.

Aprender a emprender. PDF Imprimir Correo
Escrito por Javier Donoso Pérez
Viernes, 03 Abril 2009
  

Indice del artículo
Aprender a emprender.
El plan
Todas las páginas
Aprender a emprender
En estas líneas nos referimos a los emprendedores con mayúsculas, aquéllos que, con un mínimo de capital o a veces sin él,- hipotecando sus bienes personales-, con formación escasa, al menos en lo necesario para ser empresario, se lanzan por motivaciones diferentes a la arena del mundo empresarial.
Entendemos que aquéllos que cuentan con respaldo financiero suficiente, disponen o pueden disponer de los medios materiales y humanos necesarios para afrontar el reto con mayor garantía de éxito.

 

Las motivaciones de las que hablábamos en el párrafo anterior podríamos clasificarlas en : voluntarias, como el caso de alguien que pudiendo trabajar por cuenta ajena, decide ser su propio jefe; y forzosas, cuando esta vía aparece como la única salida posible tras, por ejemplo, un despido.

 

Emprender no es tarea fácil y cometer errores es lo más normal en esos primeros momentos en los que un cuaderno y un bolígrafo, o un ordenador personal serán las herramientas más adecuadas para desarrollar los esquemas generales del proyecto, las fases de ejecución y los aspectos a tener en cuenta en cada una de ellas.

 

Sin embargo, algo a priori tan básico como es ese esquema, aunque sea rudimentario, no siempre es realizado por el emprendedor. El plan de negocio queda relegado porque en muchas ocasiones la fase creativa del proyecto come el terreno a la fase racional. Intentaremos explicar el por qué de esta afirmación.

 

 

Cuando una persona tiene una idea de negocio y la desarrolla pasa en muchas ocasiones por un estado de optimismo y excitación, gracias al cual acumula la energía necesaria para empezar con los trámites y gestiones previos a la iniciación de la actividad. En esa fase es muy corriente confundir la proyección que en nuestra mente se hace de la empresa,- funcionamiento y evolución deseada-, con la que en nuestro mundo competitivo y real efectivamente se producirá.

 

En la fase de gestación de la idea nuestra mente debe ser positiva con el proyecto que, bien obligatoria o voluntariamente vamos a realizar pues de otra manera no empezaríamos; nadie monta una empresa queriendo arruinarse. En esos momentos nuestro optimismo es contagioso y estamos en condición de poder convencer a cualquiera de la bondad de nuestra idea, lo cual nos puede venir muy bien para encontrar inversores, aunque sean familiares, encontrar apoyo de amigos, socios, futuros empleados, etc. Esto es positivo y ese positivismo puede darnos mayor energía para seguir adelante y levantarnos cada día sabiendo que estamos construyendo algo nuevo, ayudando al nacimiento de un nuevo ser que va a necesitar de nosotros en un ciento por ciento.

 

Pero mantenernos en ese estado puede no ser bueno para el proyecto de nueva empresa, ya que ésta necesita de un alto componente de capacidad de crítica y de pesimismo para no bajar del cielo a la tierra en el momento más delicado del proceso, cuando es ya demasiado tarde. Por tanto, antes de emprender necesitamos saber que además de la creatividad necesaria para parir y desarrollar una idea de negocio, necesitamos ser totalmente conscientes de que debemos prever, además de las fortalezas, oportunidades y ventajas, los inconvenientes, los problemas, las debilidades y amenazas que tenemos o podemos tener.

 



Última actualización ( Viernes, 11 de Febrero de 2011 15:37 )
 
Share

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar

Cerrar ventana   X

¡¡Boletín Electrónico EmpreNautas GRATIS!!

 

Suscribite ya y empieza a recibir todos los meses información imprescindible para el emprendedor y para todo aquel que desee iniciar su negocio.

 

Suscribite desde aquí