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Ésta es una pregunta recurrente al hablar del perfil emprendedor. Seguramente existan buenos argumentos para defender cualquiera de las dos posibles respuestas. Aquí se comparten algunos por los cuales un emprendedor o teleemprendedor “se hace”.
Advertencia: el gen emprendedor nunca existió.
El emprendedor es una persona que interiorizó una serie de estímulos con distintos grados de conciencia. Paralelamente y en consecuencia, adquirió un conjunto de conocimientos, desarrolló habilidades y asumió actitudes que lo llevaron a ser emprendedor.
Dónde se originan estos estímulos?
Macro-ambiente
Es el sistema integrado por la dimensión tecnológica, económica, política y cultural de un entorno determinado. De éste provienen algunas características que pueden estimular positivamente o desalentar el surgimiento de emprendedores en la población. El estudio del macro-ambiente lleva a responder: ¿es esta sociedad tierra fértil para desarrollar el espíritu emprendedor? A modo de ejemplo, se puede analizar la trayectoria y cantidad de emprendimientos; cuáles son los paradigmas administrativos regentes; el acceso a los capitales de riesgo; la posición de la opinión pública acerca del espíritu emprendedor; las iniciativas de apoyo a los emprendedores de la sociedad civil y el estado del acceso y penetración de las tecnologías, entre otros.
Micro-ambiente
Es el mundo cotidiano de la persona. Son factores y agentes de mayor proximidad a la historia del individuo. Así, el análisis del micro-ambiente demanda conocer el perfil socioeconómico, socioeducativo y religioso del núcleo familiar de procedencia; las características de los centros de formación donde asistió el emprendedor; el capital social al que tuvo acceso; empleos; sus grupos sociales de referencia y de pertenencia.
Retroalimentación Personal
Esta tercera fuente de estímulos se vincula íntimamente con la “caja negra” del emprendedor, o sea, la propia persona. Representa un proceso continuo por el cual se adquieren conocimientos, se desarrollan habilidades y se asumen actitudes. Todo ello estimulado por un macro y micro ambiente particular y por la retroalimentación de los resultados del propio proceso. El emprendedor generará (o no) un círculo virtuoso donde podrá fortalecer el perfil al buscar mayores estímulos de forma intencional. Aquí surgen algunas de las características actitudinales clásicas vinculadas al perfil emprendedor como la autoestima, necesidad de logro en los negocios, tolerancia a la frustración, vocación a la innovación, negociación, proactividad, administración de la incertidumbre, entre otros.
Las 3 fuentes de estímulos son claves e interactúan de forma única. Es frecuente sobrevalorar alguna. Por ejemplo, se jerarquiza la educación como medio privilegiado para “despertar” el espíritu emprendedor. Seguramente las experiencias formativas se capitalicen pero por sí mismas no determinarán el perfil .
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