Los bancos sólo le prestan a quien tiene plata… A los bancos no les importa el proyecto, se fijan en las propiedades que tenés y en los ingresos que podés acreditar… En otros países vas con el proyecto y te dan la plata…
¿Cuántas veces dijimos o escuchamos frases como éstas? ¿En cuántas conversaciones habrá alguien quejándose de los bancos?, ni hablar en mi querida Argentina donde mucha gente vio licuarse sus ahorros en dólares.
Pero más allá de los problemas que tuvimos y tenemos en el sur del continente Americano me gustaría contarle sobre algo que he leído que echa algo de luz sobre la forma en que los bancos deciden dar (o no dar) un crédito, particularmente cuando se trata de emprendedores o PyMEs que no tienen un acceso fácil al financiamiento.
En primer lugar partamos de un supuesto básico: los dueños de las PyMES prefieren financiarse mediante deuda antes de ceder parte de su capital accionario a un socio. Esto se llama “Hipótesis de la orden Preferencia” y se origina en el hecho de que el empresario prefiere adquirir una deuda y devolver el préstamo a perder parte de la propiedad de su empresa y correr el riesgo de resignar parte del control y así perder su libertad de acción.
Aclarado nuestro supuesto de preferencia pasemos revista al modelo de “teoría de la agencia” para entender el financiamiento bancario de una PyME . El banco establece una relación contractual con el cliente entregando cierto financiamiento con la expectativa de recuperar el capital prestado más cierto interés. En realidad la lógica del banco se asemeja a la del empresario en el sentido de que el banco “invierte” en el emprendedor y espera cierta tasa de rentabilidad por su inversión.
La “inversión” que realiza el banco también entraña cierto riesgo ya que puede suceder que el empresario no pueda devolver el préstamo, es por eso que el banco realiza una evaluación antes de decidir otorgar el financiamiento, evaluación que es equivalente a la que realiza cualquier emprendedor antes de invertir en un proyecto determinado.
Esta evaluación que realiza el banco no es sencilla ya que existe lo que se denomina “asimetría de la información”, es decir que el banco no tiene toda la información del emprendedor para poder evaluar correctamente la “inversión” que va a realizar.
En realidad el banco podría tratar de recopilar más información para reducir el riesgo que le acarrea la “asimetría ..” que se genera en el proceso, pero esto tiene sus inconvenientes: por un lado la dificultad en recopilar e interpretar la información y por el otro el costo asociado a esta búsqueda que terminaría haciendo que la tasa de interés (el retorno de la inversión esperado) sea más elevado.
Repasemos entonces la situación que se genera: el banco debe decidir si otorga el financiamiento a un empresario y se encuentra en una situación en la que no cuenta con toda la información necesaria. En este escenario se puede incurrir en los siguientes errores:
- -> Prestarle a alguien al que no debía haberle prestado.
- -> No prestarle a alguien a quien sí debía haberle prestado.
Póngase en el lugar del funcionario o empleado del banco que debe rechazar o aprobar el pedido de financiación y piense que:
- --> Si no aprueba el crédito de alguien a quien debiera haberle prestado es poco probable que esa situación le genere algún inconveniente.
- --> Pero si aprueba un crédito a alguien que no debía y hay problemas… quizás termine analizando créditos en Siberia.
- --> El banco no tiene una ganancia adicional si a la empresa le va muy bien, en cambio si le va mal corre el riesgo de no cobrar.
- --> Los créditos para PyMEs son de escasa rentabilidad para el banco con lo que debe minimizar la cantidad potencial de incumplimientos para mantener la rentabilidad de su cartera de préstamos.
¿Ud. que haría? ¡Trataría de evitar caer en el primer tipo de error! Es decir, que procuraría minimizar la probabilidad de aprobar un crédito a quien no debía lo cual implica que se aprueben menos créditos.
¿Qué hacen los bancos entonces? Piden garantías reales (prendas o hipotecas) para cubrirse de eventuales problemas.
Entonces, para mitigar el problema que produce la asimetría de la información el banco solicita que se garantice el crédito, lo cual acarrea otros problemas. ¿Qué problemas? Para empezar, el banco intentará asegurarse de cubrir su “inversión” en caso de que al empresario le vaya mal, por lo cual querrá tener prioridades para cobrar en caso de insolvencia (quiebra). Esto implica que requiere garantías reales, es decir prendas o hipotecas con sus respectivos gastos administrativos. Más grave aún es que, pensando en un escenario de quiebra, el banco evaluará los bienes al valor de remate, es decir bastante menos que el valor al cual los comprará el empresario. Es entonces que nos pedirán garantías por más del 100% de la operación.
Así nos encontraremos intentando financiar nuestro proyecto mediante un crédito (opción preferida a la de conseguir un socio). El banco no está en condiciones de decidir el otorgamiento (o no) del crédito, evaluando sólo el proyecto por lo que nos pedirá garantizar la operación por un monto mayor al solicitado o bien nos financiará menos del 100% de lo que necesitamos. Una situación complicada para el emprendedor.
¿Hay alguna solución? Los gobiernos han hecho intentos por tratar de ayudar a los empresarios PyME y emprendedores a cumplimentar los requisitos de garantía.
Por ejemplo, en Argentina se han creado las Sociedades de Garantías Recíprocas (SGR), tales como Garantizar o FOGABA que proveen de garantías de mayor liquidez y que pueden ayudar, al reducir el riesgo, a obtener una tasa de interés menor. Pero esa es otra historia.
Miguel Angel Nuñez
EmpreNautas
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